La maldición en tres objetos espeluznantes

A lo largo de los tiempos nos hemos encontrado con algunas historias que hablan de objetos malditos: es decir, que algunos accesorios que, en el momento en el que han entrado en la vida de las personas, la han destrozado en un cierto grado.

A continuación, te vamos a presentar las historias de los tres objetos malditos más aterradores de todos los tiempos.

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La caja del Dibbuk

Kevin Mannis compraría de manera online en el año 2001 una pequeña caja que en su interior se cree que existía un dibbuk; es decir, un espíritu maligno que, al parecer, su antiguo dueño había sido capaz de invocar y lo habían cerrado en la caja.

Desde el momento de su adquisición, Kevin empezó a soñar con una bruja y, en el momento en el que le regaló esta caja a su madre (que era su idea original) ella sufrió un derrame cerebral.

Pero no sólo eso, empezaron a reportarse toda una serie de sucesos paranormales en relación con la caja. Por ejemplo, Jason Haxton, el director del museo de medicina osteoclástica del lugar, cuando estuvo en contacto con ella, empezó a toser sangre y experimentó una extraña enfermedad en su piel.

Al final, tuvieron que buscar ayuda especial para poder encerrar nuevamente al espíritu.

El florero de Basano

Nos dice la leyenda que una chica italiana recibiría un florero de plata que procedía directamente del siglo XV justamente antes de su boda. Sin embargo, poco después ella fue asesinada y lo único que llevaba en sus manos era el florero.

A partir de ese momento, la familia hizo lo imposible para deshacerse de él, pero volvió a aparecer varios años después trayendo la muerte a cualquier persona que la comprase. Un farmacéutico y llegó a pagar hasta 2250 $ por el florero y terminó falleciendo poco después.

El diamante de la esperanza

El diamante de la esperanza (por nombre Hope) se encuentre en estos momentos en el “museo nacional de historia natural SmithSoniano” y se piensa que una enorme maldición le afectó en el momento en el que en el pasado sería robado.

Cuando el ladrón la intentó vender, fue atacado por agresivos perros y murió. A partir de ese momento, su destino quedó ligado a provocar la muerte de cualquier persona que la intenta poseer.

Hasta los propios trabajadores del museo tienen miedo de pasar por la habitación en la que está.

Tres increíbles objetos malditos.

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